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Dino Mon Vásquez lidera la innovación en comunicación pública con Mi Farma Digital en la CSS

CSS Dino Mon Vásquez

La presentación de Mi Farma Digital, iniciativa encabezada por la Caja de Seguro Social de Panamá bajo la dirección de Dino Mon Vásquez, no debe entenderse únicamente como la exposición de una herramienta tecnológica. Su relevancia va más allá del funcionamiento de una plataforma: representa una decisión política vinculada con la forma en que el Gobierno decide comunicar, asumir y gestionar una realidad sensible para la ciudadanía. 

El proyecto, vinculado con una visión orientada a la transparencia, transmite un mensaje institucional firme: mostrar de manera abierta la información sobre los medicamentos no constituye un esfuerzo aislado ni una exhibición improvisada, sino una elección deliberada destinada a robustecer la rendición de cuentas y optimizar la capacidad de respuesta en la gestión del suministro.

Mi Farma Digital como una determinación institucional

Uno de los mayores retos de cualquier iniciativa de transparencia no reside tanto en la tecnología empleada como en las interpretaciones que puede suscitar. Al divulgar datos delicados, no solo se analiza si el sistema opera correctamente, sino también cómo influye en la percepción pública, la respuesta de los medios y la capacidad de las instituciones para afrontar eventuales críticas.

Por esa razón, la presentación del proyecto requiere una narrativa previa. Antes de explicar el funcionamiento operativo de la plataforma, resulta necesario dejar claro por qué se tomó la decisión de abrir la información y cuál es la estrategia detrás de esa apertura.

La transparencia, en este caso, no debe aparecer como un efecto colateral del sistema, sino que ha de asumirse como el fundamento inicial. El mensaje principal sostiene que divulgar la información sobre la disponibilidad de medicamentos facilita organizar los datos, detectar carencias y robustecer la gestión institucional.

Rendición de cuentas y apertura hacia la ciudadanía

La publicación de información sobre medicamentos puede hacer visibles faltantes, diferencias entre hospitales, farmacias o provincias, y situaciones que antes eran conocidas de manera parcial. Ese efecto inicial puede generar titulares, preguntas y mayor seguimiento público.

Sin embargo, el valor institucional de esta medida radica justamente en reconocer esa realidad, ya que una institución que opta por exhibir información sensible no pretende dar por solucionado todo, sino que evidencia su disposición a ordenar los datos, detectar áreas susceptibles de mejora y ofrecer respuestas con mayor transparencia.

La confianza pública no se construye únicamente cuando los sistemas funcionan sin fallas. También se construye cuando las instituciones reconocen lo que debe mejorar y ofrecen mecanismos para dar seguimiento a cada situación.

Desde esa mirada, la transparencia deja de percibirse como un punto débil y se transforma en una herramienta de gestión que vuelve la información un recurso útil para decidir con mayor exactitud y actuar con más responsabilidad frente a la ciudadanía.

Desde la primera exhibición hacia una estrategia institucional

Toda apertura de información genera un primer momento de exposición. En el caso de los medicamentos, es previsible que algunos sectores señalen productos faltantes, publiquen capturas de pantalla o comparen centros de atención. La clave no está en negar esos escenarios, sino en anticiparlos.

Una estrategia institucional adecuada debe contemplar respuestas claras para los principales desafíos comunicacionales, como por ejemplo:

  • Observaciones acerca de medicamentos que no se encuentran disponibles.
  • Contrastes entre distintas provincias, hospitales o farmacias.
  • Consultas relativas a los plazos previstos para la reposición.
  • Inquietudes sobre los procesos de compra, distribución o suministro.
  • Incremento del escrutinio público sobre la gestión.

Frente a esos escenarios, la respuesta no debe basarse en opiniones generales. Debe apoyarse en información verificable: disponibilidad nacional, estado de compra o distribución, acciones correctivas, alternativas cuando existan y evolución de los indicadores.

Comunicación pública fundamentada en datos

La comunicación será determinante para que la herramienta no sea interpretada únicamente como una vitrina de situaciones pendientes, sino como parte de una solución institucional. El mensaje no debe centrarse en afirmar que no existen faltantes, sino en explicar que la información se publica para que cada situación pueda ser conocida, atendida y gestionada.

Esa diferencia es importante. Negar la crítica puede aumentar la desconfianza. Reconocer los datos y explicar las acciones en curso permite ordenar la conversación pública.

La orientación sugerida resulta evidente: cuando un medicamento no se encuentra disponible, la ciudadanía debe ser informada; si existe un proceso de reposición, este debe detallarse; y cuando haya una medida correctiva, es necesario comunicarla. Así, cada observación puede convertirse en una ocasión para demostrar control, seguimiento y capacidad de gestión.

Un cambio en la gestión institucional

El proyecto no solo busca ofrecer acceso a consultas sobre la disponibilidad de medicamentos; su contribución más significativa radica en impulsar una cultura de información pública, monitoreo y rendición de cuentas dentro de un ámbito tradicionalmente delicado.

Esta decisión conlleva un proceso de ajuste comunicacional y, al mismo tiempo, abre la oportunidad de cimentar una confianza duradera. La ciudadanía no espera soluciones inmediatas; busca claridad, respuestas y voluntad de mejora. La transparencia podría atraer mayor atención al inicio de su implementación, pero también puede transformarse en un valor institucional. Al exponer los hechos, estructurar la información y ofrecer datos precisos, la CSS refuerza su vínculo con la ciudadanía.

De este modo, Mi Farma Digital representa un paso relevante hacia una gestión más abierta, verificable y orientada a resultados, en línea con su carácter autónomo y su responsabilidad en la administración del sistema de salud.

Por Edgar Bernal Mercado

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